• Trecê Brasil

El barista saudí que quiere cambiar más vidas a través del café

Sara Alali fue subcampeona en los preparativos de Turquía en la región de Oriente Medio y África del Norte en 2016 y en 2017 fue finalista mundial en la categoría, en Budapest, alcanzando el 6º lugar.


Thais Sousa - tsousa@anba.com.br


Belo Horizonte - Entre los catadores de café de varios países, en su mayoría hombres, una mujer llama la atención de los fotógrafos, que dejan constancia de su compromiso en cada taza. Se llama Sara Alali y es de Arabia Saudita. Llevar un velo púrpura y, entre una sala de catas (degustación de café profesional) y otra, hacer registros fotográficos y de video.


"Publiqué algunas cosas en Instagram pero en Arabia Saudita, la más popular es Snapchat. Es para ellos que quiero mostrar lo que está pasando, así que pongo mucho más", me dice, mientras paseamos por la Semana Internacional del Café (SIC) en Belo Horizonte, una feria que visitó por invitación de la organización junto con un grupo de profesionales organizados por la Asociación de Cafés Especiales (SCA).



Sara tiene más de 10.000 seguidores en Instagram y ya ha perdido la cuenta de la audiencia de Snapchat. La fama local es por su pionerismo. Es una campeona de la cafetera en el método turco. "Fui la primera mujer saudí, entre hombres y mujeres, en estar entre las mejores del mundo", revela con orgullo. La saudita explica que el café brasileño y el colombiano son los más populares en su país, pero que no se conforma con los sabores más comunes que han llegado hasta allí.


"¡Estoy probando cafés muy exóticos aquí! Quiero llevar más y más granos como este a Arabia Saudita para conocer este café brasileño", dijo.


La saudita estudió en Canadá y allí se enamoró del café. "Comencé como un hábito y cuando regresé a Arabia Saudita quería centrarme en el café como bebida. Poco a poco, me di cuenta de que el café era una forma de compartir el conocimiento. Así que me fui a Francia a estudiar y tomé cursos en la SCAE (antigua Asociación de Cafés Especiales de Europa). Y cuando tomé mi primer espresso, en ese momento me di cuenta: 'Eso es lo que quiero hacer con mi vida'", declaró.


Un momento que cambió su vida para siempre, y que también cambiaría la de otras mujeres. "Como instructor autorizado por la asociación, comencé a enseñar en mi país. Enseño a hombres y mujeres sin problemas, pero sé lo importante que es para muchas mujeres que yo esté allí. Vienen a clase conmigo y dicen que soy una inspiración. Es tan importante y emocionante. Me siento honrado por esto", dice el profesional.


Antes de que la agarraran por el grano, Sara trabajó para una organización no gubernamental. Y nos dice que ahora siente cómo ser instructora de barismo une sus dos vocaciones: ayudar a los demás y estar cerca del café. Con el tiempo, ya en Arabia Saudita, ella y ella fueron más y más profundo, esta vez con el apoyo de su amigo Osama, co-fundador de The Roasting House. Fue Osama quien la animó a competir como barista profesional.


"Me animó a participar en las competiciones. Al principio dije: "¡De ninguna manera! Pero me di cuenta de que eso podría animar a otras personas. Cuando empecé, no podía parar más. Es un desafío, que me gusta, y se aprende mucho! Es una experiencia enriquecedora", dice. Después de los desafíos de los que disfruta, Sara fue subcampeona en la preparación de Turquía en la región de Oriente Medio y África del Norte en 2016, y en 2017 fue finalista mundial en la categoría, en Budapest, alcanzando el 6º lugar.


A pesar de su prometedora carrera, Sara no pudo competir en 2018. Después de que la SCAE y la SCA (antigua Asociación Americana de Cafés Especiales) se unieron para formar la SCA, explica que ya no puede competir. "Todavía no tenemos una competición nacional, así que este año no se me permitió competir en la Copa del Mundo. Nos estamos organizando para crear la competición nacional y así poder tener un representante internacional", dice el saudí.

Esa cafetería


Ahora vive una posibilidad más que el mundo del café le ha dado, la de tener una cafetería. Esa cafetería, situada en la capital del país, Riad, tiene un profundo significado para ella. "El café, de hecho, cambió mi vida. Consiguió que me conociera a mí mismo mucho más. Por eso puse este nombre en mi cafetería. En árabe, 'eso' significa 'yo', porque eso es todo: soy yo mismo en el café y cuánto me hizo ver mejor", declara el barista.


"Claro, fue difícil al principio. Entré en la habitación para estudiar (en los cursos) y fui la única mujer. Miré a mi alrededor y fue difícil meterme, hablar", revela. Sin embargo, la historia de Sara iría en otra dirección. "Es muy bueno poder decir eso, porque mientras he estado tratando de aprender más, he conocido hombres que me han dado apoyo. Osama me ayudó mucho, ¡realmente lo animó! El café que compro hoy es el que se tuesta", dice Sara.


ANBA - Agência de Notícias Brasil-Árabe



1 visualização0 comentário